Javier había pasado la tarde en su cuarto repleto de juguetes, le encantaba jugar allí. A veces lo hacia solo y otras con su hermano o con algún amigo que invitaba a su casa.

Tenía una estantería llena de los mas diversos juguetes, muñecos de la patrulla canina, spider man, un tren eléctrico, balones de futbol, traga bolas, un parking para coches de carrera, instrumentos musicales, tantas cosas que a veces no sabía con cual jugar. Uno de sus juguetes preferidos era el tren eléctrico, su padre le había instalado una ampliación de las vías que ocupaban ya una buena parte de la habitación, lo ponía en marcha y le decía “ala a correr que eres el tren más rápido del mundo” y el tren corría y corría dando vueltas sin parar. El pequeño tren, con tres vagones, estaba obsesionado con la velocidad, hasta el punto de que pasaba de largo en las estaciones dejando a loa muñecoviajeros con dos cuartas de narices.

El pequeño tren no disfrutaba del paisaje, ni respetaba las señales de la vía, solo corría y corría para conseguir su vuelta más rápida como si de un gran premio se tratara. El resto de los juguetes lo veían pasar como una exhalación sin prestarles a ellos la mínima atención, ni siquiera una mirada.

Una mañana, mientras Javier estaba en la escuela, el tren se puso en marcha. Voy a entrenar duro, se dijo, y esta tarde le voy a dar a este niño la sorpresa de su vida, voy a ser realmente el tren más rápido del mundo y arrancó seguido de sus tres vagones. El inicio fue suave pero poco a poco fue ganado velocidad hasta que en una curva cerca del armario de los juguetes, no pudo controlar el giro y descarriló.

Rodó por el suelo hasta ir a dar contra el balón de futbol que descansaba en una esquina.

Cataploff, sonó el choque y el tren salió revotado.

—¿Que ha pasado y tú quién eres— ¿dijo el tren mirando al balón de futbol.

—Ha pasado lo que tenía que pasar, dijo el balón, vas tan de prisa y sin control que te has salido de la vía. Yo soy, como tu un juguete, de Javier, llevo aquí mucho tiempo pero tu nunca te has detenido para conversar ni conmigo ni con el resto de juguetes, solo piensas en ti y en tu obsesión por la velocidad—

—Vaya no me había dado cuenta, dijo el tren compungido sintiéndose observado por los demás juguetes, pero ¿dónde están mis vagones, no siento su carga?—

—Mira, intervino Marshal de la patrulla canina, por allí anda el vagón numero uno el marcado con la palabra Indiferencia, ha chocado con la caja de música, pero le da igual. Un poco más allá está el llamado Ego, aun no se ha dado cuenta de que descarriló junto a la locomotora que eres tú. Y el tercero, el llamado Asilamiento ha caído lejos de todos los demás—

—Si quieres te ayudamos a volver a las vías, dijo el muñeco de Spiderman, yo puedo hacerlo—

—No sé porque ayudar a este egoísta que solo piensa él—intervino la bailarina de la caja de música. Nunca se ha preocupado por nosotros.

Entonces desde lo mas alto de la estantería se oyó una voz aguda que gritaba

—Compañeros creo que nuestro amigo el tren a aprendido la lección, yo como el más humilde de los juguetes, el muñeco pedorro, os propongo que le ayudemos, estoy seguro que a partir de ahora no irá por la vida tan deprisa y sin respetar las normas propongo también que le cambiemos el nombre a los vagones les llamaría Conectado, Altruista y Lazos profundos ¿Qué os parece amigos?

Hubo un murmullo general de aprobación y se pusieron manos a la obra.

Para el mediodía ya todo estaba recompuesto

Por la tarde Javier y su amigo Antón se pusieron a jugar, Javier pulso el botón de arranque del tren y le dijo :

“ala a correr que eres el tren más rápido del mundo”

El tren se puso en marcha pero para sorpresa de ambos, se detuvo en la primera estación, muy cerca del balón de futbol, al que se dirigió con estas palabras

—Hola balón de futbol ¿Cómo estas hoy ,te apetece jugar?

—Un poco magullado respondió el balón ,ayer hubo partido y me dieron bien por todo el cuerpo—

—Cuídate le dijo el tren siguiendo su marcha-

-La siguiente parada estaba justo delante de la caja de música, allí también se detuvo el tren-

-oye Lina vociferó ¿Cómo ha ido el ensayo de hoy?

La bailarina asomó por encima de la tapa de la caja sonriendo

-Muy bien, el Lago de los cisnes, ya lo domino, gracias por tu interés –

En la última parada esperaban dos ancianos, el tren esperó pacientemente a que subieran.

-buenas tardes, D Manuel, y Dña. Lola ¿a visitar a los nietos  no?

Javier y su amigo no salían de su asombro

¿Que había ocurrido?

Entonces Carlitos que señaló al tren miró a Javier sonriendo y le dijo:

Me gusta este tren, se preocupa por los demás y se pone en el lugar de ellos, aunque no sea el más rápido tiene otras virtudes.

A mi también dijo Javier, pero vamos a jugar al futbolín.

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